EL CAMINO HACIA TU INTERIOR
Hola Buenas tardes. Muchas gracias a todos por vuestra presencia.
Quiero hablaros hoy desde mis sentimientos, mis pensamientos y mis experiencias. Aunque personalice no pienses que hablo solo de mí, porque mis pensamientos y mis sentimientos son también los tuyos, porque todos somos iguales, todos anhelamos las mismas cosas y tenemos y somos iguales en nuestro interior, me comunicaré con las palabras, que hasta ahora es el medio que tenemos aunque no es el más eficaz pues casi siempre están sujetas a interpretaciones equivocadas o malentendidas, por ello os pido, para que mis sentimientos, pensamientos y experiencias os lleguen lo más fiel posible, os pido que no seáis críticos de mis palabras, que me escuchéis desde el corazón para así estar en sintonía conmigo, es desde mi corazón desde donde voy a intentar hablaros, espero que mi ego no interfiera y mis palabras salgan libres para haceros llegar algo que para mí ha cambiado mi vida.
Deseo que el reiki no se entienda sólo como una técnica más para sanar. Si fuera esto solamente poco interés tendría empezar con otra técnica quizás menos conocida que las demás, pero además de eso reiki es algo más, es una herramienta que te va a ir abriendo e iluminando el camino hacia tu interior. Ese es el verdadero valor del reiki, y además de ello es la mejor técnica de sanación que tenemos a nuestro alcance. Es algo con lo que siempre ha contado el ser humano. Hoy en día aunque olvidado, inconscientemente hacemos uso de ello. Siempre espontáneamente llevamos las manos al punto de dolor, parece que así notamos alivio.
Es un despertar, una toma de conciencia con lo que en realidad somos, es una conexión con nuestro Yo Interior, con la fuente. Es un camino, una forma de vida ética y moral acorde a una más alta vibración que nos acerca a la Unidad de la que todos somos uno. Es vibrar en el amor. El amor sin condiciones, si no, no sería amor, sería egoísmo o apego. El amor se manifiesta en libertad. Continuamente la vida nos presenta muestras de amor, pero nosotros buscamos el amor en el exterior, sin comprender que el amor está dentro de cada uno o mejor dicho que todos somos amor, pero no lo vemos porque nos hemos acostumbrados a vivir y ver hacia afuera, a través de nuestros egos, creyendo que el amor es algo que nos tienen que dar los demás, y nos acostumbramos o pensamos que el amor es tener lo que nos satisface, nos agrada, nos hace “felices”, y cuando cambian las circunstancias o expectativas, dejamos de amar, claro es que no es eso el amor, eso es solo una ilusión. El amor no tenemos ni que buscarlo, es nuestra esencia natural solo tenemos que ser conscientes de ello, el amor está en nuestro interior.
Para llegar a conocer el Ser que somos, para entrar en nuestro mundo real, nos podemos valer de alguna herramienta, y el reiki puede ser una herramienta que pueda llevarte desde el exterior hacia tu interior. Y “¿Por qué necesitamos una herramienta para eso?” ¿Por qué necesitas un espejo para ver tu rostro? Simplemente porque estos ojos pueden ver todo, excepto a sí mismos. Si quieres ver tus propios ojos, tienes que poner un espejo frente a ellos. Entonces vas a poder ver tus ojos. Esto se llama conocimiento. Algo que te vuelve hacia ti mismo para que puedas sentir la belleza que está dentro de ti. Hemos buscado el conocimiento y las respuestas a todas nuestras preguntas afuera, hemos creído que el amor, la paz, la felicidad se pueden obtener desde el exterior, o que nos lo pueden dar los demás, sin embargo todos esos deseos son innatos en todos los seres humanos porque están en el interior de cada uno, pero que con nuestra forma de vivir hacia fuera los hemos olvidado.
Os voy a contar con un ejemplo como me veo y que me empuja y me anima para haceros partícipes de los beneficios que recibo desde que conozco el reiki.
Yo iba en un barco flotando en un océano inmenso donde solo veía agua por todos lados. Como la mayoría de vosotros iba a la deriva sin saber cuál era el rumbo. No sabía cómo orientarme; sin brújula, y tampoco veía ni el sol ni las estrellas, la mayoría de las veces el cielo estaba nublado. No había nada que me indicara la dirección. Pero en algunas ocasiones he vislumbrado un destello. Algo brilla a lo lejos. Debe ser un faro. Desde entonces he decidido agarrarme fuertemente al timón, por si pierdo de vista la luz, no variar el rumbo.
Mi barco podría ir más rápido, pero llevaba las bodegas llenas, la carga era muy grande, podría librarme de algo, ir tirando por la borda el peso que estorba, que son mis miedos, egoísmos, dudas, apegos, recuerdos dolorosos del pasado. Pero no todo lo que hay en las bodegas debo tirarlo, llevo un material muy valioso, un tesoro inmenso; son mis sueños, mis ilusiones, mi familia, el amor. Como buen capitán debo llevar todo a puerto en buen estado.
Pero a veces no sé si soy el barco, el capitán o el océano. A veces me confundo y no sé si soy el capitán, el barco o el océano. A veces mi ego me induce a pensar que yo llevo el timón, y que puedo decidir que debo llevar en las bodegas, pero otras veces pienso que soy el barco y que tengo suficiente autonomía para no dejarme manejar por alguien externo, que pretende dirigir mi vida, entonces yo “barco”, busco en mi interior, en las bodegas y voy desalojando la carga que el ego, “el capitán” ha ido almacenando; los miedos, dudas, egoísmo, ira, preocupaciones, así encuentro más equilibrio. Una vez desalojada esa carga inútil, no hay tanta diferencia entre el exterior (el océano) y el barco, e incluso a veces pienso que el barco es otra ilusión del ego para que me vea separado de otros barcos, así que entrando más en mí me olvido del capitán y del barco y me fundo en el océano.
Quiero ayudar a todo el que necesite mi ayuda. Debo agarrarme fuertemente al timón ahora que he encontrado la ruta, encenderé una luz en mi barco por si pudiera servir para orientar a otros. Si cada uno que sepa la ruta enciende su luz podrá guiar a los demás. Juntos podemos, cada uno debe hacer el camino, pero debemos ayudarnos para avanzar todos juntos pues en definitiva todos somos uno.
. Esta es mi opinión, desde mi compromiso contraído con la Maestría, quiero difundir todo el conocimiento que tanto bien me ha hecho.
Con la Maestría he comprobado que uno aprende enseñando, que lo que se enseña es lo que se aprende y se expande, por ello debemos ser muy conscientes y estar muy atento para que las enseñanzas sean las dictadas por el espíritu y no por el ego, pues es desde el espíritu desde donde somos creadores, y es dando y compartiendo desde el espíritu como se alcanza la abundancia al contrario de lo que el ego cree, que piensa que se pierde al compartir. Desde el espíritu somos creadores. Cuando una idea se comparte se expande y todo lo creado ha partido de una idea.
Vivimos desde el ego con la creencia de la separación, y de que todo lo que debemos lograr está fuera de nosotros, y lo tenemos que obtener desde el exterior, de los demás. Sin embargo como ya todos sabemos, todo lo que existe es energía, la cual ni se crea ni se destruye, solamente se transforma, por lo que todo es eterno, nosotros somos eternos, formando parte de un Todo, y estamos completos y en plenitud, solamente tenemos que ser conscientes de ello, no mirar hacia fuera y buscar lo que deseamos como si no lo tuviéramos ya, todos ansiamos ser felices, tener amor, paz, nada de eso podemos conseguirlo a través de bienes materiales, o a través de otras personas, porque eso que ansiamos es lo que somos. No necesitamos nada, ya poseemos todo, la necesidad surge desde el ego, y por ello buscamos en el exterior algo que siente nuestro interior. Debemos comprender que no hay nada que buscar, uno busca cuando desea algo que no tiene o cuando ha perdido algo que tenía, nuestro ser que somos no necesita nada, todo lo tiene, nada ha perdido, solo tenemos que ser conscientes de ello y conectar con nuestro interior. Podemos utilizar herramientas para facilitar esta conexión con nuestro interior y el Reiki es una de las mejores. Desde el ego hemos creado el mundo que vivimos, hemos enseñado y aprendido y hemos ido creando desde la ilusión la separación, naciendo entonces la necesidad de obtener lo que nos apetece desde afuera o a través de los demás, ya somos conscientes de que no somos el cuerpo, tampoco la mente consciente, la verdad no podemos alcanzarla nunca desde el ego, la verdad está dentro. Desde el ego interpretamos, juzgamos e imaginamos, y no es más verdad algo porque lo diga o lo piense una mayoría de personas, o incluso todo el mundo, esto ya hemos visto que no es así, durante mucho tiempo se pensaba y decía que la tierra era plana, no siendo esa la verdad. Es desde el interior desde donde podemos alcanzar la verdad, la verdad que nos hará libre. Cuando la encontremos nos veremos libres de sufrimientos, libres de los miedos, nos liberaremos del ego.
Existen muchos caminos para llegar a nuestro interior, uno de los mejores es a través de la meditación, nosotros hemos encontrado el Reiki, y es uno de los caminos más llanos para llegar al interior, nos despertó nuestra consciencia, y liberó la circulación energética, eliminando así poco a poco la separación del exterior con el interior. Cuando comenzamos con los tratamientos reiki en nosotros mismos, fuimos dedicándonos tiempo de silencio y quietud, fuimos poco a poco entrando en lo que se pretende con la meditación. Después a partir del segundo nivel comenzamos a sentir la pertenencia a un todo, que todos somos Uno, que formamos parte de Dios, que desde el ser que somos tenemos los poderes divinos para sanarnos a nosotros mismos y a los demás, desde la convicción de que somos eternos, no existiendo entonces ni tiempo ni espacio, conceptos estos solamente útiles para movernos desde el ego. Es por ello que el reiki funciona a través de la distancia y el tiempo, pero es desde el espíritu como esto sucede, nada de esto funciona desde el ego.
Desde el ego el reiki solamente funciona y de forma limitada, como terapia en el plano físico, porque transmite energía, y relajación y también actúa el efecto placebo, pero desde el espíritu posee la capacidad de obrar milagros.
Mientras estamos en este plano físico debemos mantener la conciencia de lo que somos y mantener un equilibrio entre nuestro ego y el Ser. Desde el ego tenemos también muchas herramientas a nuestro alcance, todos estamos para aprender y enseñar, actuamos como espejos unos de otros, y lo que vemos en los demás es lo que reflejamos de nosotros mismos. Así si somos consciente de ello vamos conectando desde el exterior a nuestro interior. Al mismo tiempo que debemos ver todo lo que somos en nuestro interior y dejar que aflore al exterior. Esto es lo que venimos llamando evolución, el despertar de la conciencia al punto de mantener conexión del exterior con el interior. El Ser no necesita evolucionar, el Ser es completo y perfecto, desde nuestra percepción, que no es realidad, llevamos los conceptos de fuera desde el ego al interior al Ser, a la realidad que somos y esta realidad aflora al exterior.
Todo lo que he expuesto hasta ahora no debe quedar solo en teoría, o pensamientos de la mente, esto sirve para que sepamos que hay que trabajar en cada uno en el interior, no pretender cambiar nada ni a nadie, sino encontrarnos a nosotros mismos. Todo el Universo está en tu interior. La alegría, la paz, el amor está dentro de cada uno de nosotros en plenitud, solo tenemos que sentirlo. La felicidad está en el interior, debemos hacer felices a los demás, dar amor, dar paz a los demás, pero para ello primero tenemos que sentir nosotros la felicidad, el amor, la paz, para que toda esa luz de nuestro ser se expanda y puedan sentirla los demás.
Eso siento yo que es el trabajo que cada uno debemos hacer, es ir hacia nuestro interior, para lograr bienestar en el exterior. Es el modo de lograr un mundo mejor.
Cádiz, 20 de abril de 2012
José Luis Lladó Meléndez