sábado, 16 de junio de 2012

SOMOS GOTAS DE AGUA




 
Esta es la historia de una gota de agua que un día despertó después de haber estado hibernando junto a toda su familia y amigos, convertida en nieve en lo alto de la montaña. Con la llegada de la primavera el calor del sol fue derritiendo la nieve y poco a poco, las gotas de agua empezaron a despertar, a separarse unas de otras, a estirarse, y sola se dejó deslizar y caer a un charco donde estaban otras gotas que habían llegado antes, esperando para ser un grupo considerable y que poco a poco otras gotas que iban cayendo las empujara montaña abajo.
SOMOS GOTAS DE AGUA
Así fue como entre todas las gotas unidas formaron un rio y de pronto corrían por el cauce, el antiguo camino que siempre había usado para su viaje, después el rio se ensancha y llegan al mar. El mar era la concentración de gotas de agua más grande que jamás había estado junta. Al llegar allí todo fue alegría, las que ya estaban y formaban parte del mar venían y las animaba a adentrarse formando olas. Durante la estancia en el mar la gotita vio que junto con las otras gotas tenía un gran poder, tenía vida, daba vida y mantenía a otros seres vivos. Esto fue una experiencia muy gratificante, después pasado un tiempo siendo mar, sintiéndose mar de pronto divisan una playa, y algunas gotas se asustan, se sienten separadas de ese mar del que siempre han formado parte y sienten el ruido y el golpeteo al chocar con las rocas, pero otras en cambio saltan deseosas de llegar a la arena sabiendo que les espera un mundo mejor.
De pronto una gran ola salta y llega a la arena, y la ola se aleja soltando en la arena a muchas de sus gotas, esta es otra experiencia nueva, fundirse con la arena caliente que estaba esperándola para abrazarla, después poco a poco el sol va calentando y la gota de agua se desprende de la arena y en forma de vapor se eleva por el aire y se va uniendo a otras gotas que también han transformado su naturaleza, formando una nube. Desde arriba pueden contemplar a sus hermanas que luchan algunas por soltarse y llegar a la arena, otras por aferrarse al mar al que están acostumbradas, y ellas desde arriba desean avisar que no tengan miedo, que disfruten cada una de la experiencia que están viviendo que todo llega, todo es lo mismo, todo es un ciclo que nunca acaba y que no hay que temer.
Pero el mar no entiende nada del viento, del sol o la nube, no sabe que todo es lo mismo, que no hay diferencias, que el viento, el sol y la nube están en el mar, que todo ese mundo está en cada gota y que entre todas las gotas forman el mar.
Ahora el viento sopla y va llevándose a la nube lejos. La nube realiza un largo viaje, y de vez en cuando algunas gotitas se van bajando de la nube en forma de lluvia y así se van repartiendo por distintos lugares, tal vez nos volvamos a ver se dicen al despedirse, otras siguen su camino y llegan a lo más alto de la montaña, allí con el frío van bajando poco a poco de la nube convertidas en pequeños copos de nieve y según van cayendo se van uniendo y se quedan quietas para pasar el invierno de nuevo.
No se preocupan, ya lo saben, volverá a llegar la primavera y todas volverán otra vez a vivir el ciclo de la vida.

José Luis Lladó Meléndez
Cádiz, 15 de junio de 2012