lunes, 5 de diciembre de 2011

Somos parte del Todo o Todo está en nosotros

No debemos juzgar a los demás, ni pensar que son diferentes de nosotros mismos. Todas estas diferencias son externas. Nos solemos fijar en las diferencias, y las diferencias son solo nuestras percepciones de lo que creemos como verdadero. Debemos ver en todo lo que nos une y nos iguala en vez de ver la separación. Nuestro Yo Interno es Dios y todos tenemos o somos el mismo Dios.
Pensemos por un momento que Dios fuera todo lo que no se ve, el aire por ejemplo, y nosotros un globo vacío, imaginemos como un soplo del mismo Dios nos da vida y el globo se hincha y así nacemos, pero justo a partir de entonces empezamos a ver todo lo que está afuera de nosotros, y vemos a los demás parecidos a nosotros, son otros globos, distintos colores, tamaños y formas, pero semejantes, y empezamos a relacionarnos con ellos y a experimentar la vida, aprendemos, conseguimos una educación, y creemos que somos la envoltura de afuera, el globo que vemos. Nos distinguimos por las etiquetas que nos hemos ido poniendo unos a otros o nosotros mismos, y así pensamos que somos diferentes y en algunos aspectos mejores que los demás, esta forma de pensar o vivir es desde el ego, personaje que se ha creado desde nuestra superficie. Pero cuando dormimos nos relajamos y algo del soplo divino de dentro del globo se escapa y entonces vemos de donde procedemos y vemos a otros que también están fuera del globo, pero al despertar todo vuelve a ser como siempre, y pensamos que solo ha sido un sueño una ilusión de la mente. A veces, en algunos momentos pensamos que somos algo más que nuestro físico, o nuestra mente, que hay algo que es lo que maneja y mantiene lo que somos. Cuando nos dedicamos algunos momentos a meditar en silencio, percibimos otra realidad muy distinta, algunas personas más habituadas a la meditación y evolucionadas, experimentan la realidad de lo que somos y nos dicen lo que hoy estamos empezando a intuir la mayoría y es que somos todo lo que es, no solo somos el globo que vemos, que lo que realmente somos debemos buscarlo en el interior, y que el interior no es distinto de lo que hay afuera y que tanto lo de dentro como lo de afuera es lo mismo, sabemos entonces que todo es lo mismo, que todo lo que existe es la Unidad, que esa plenitud que nos constituye fluye y es lo que llamamos vida, y nosotros somos parte de la vida, fluyamos y nuestra experiencia en esta forma material será de felicidad, y no nos opongamos a lo que suceda, así evitaremos el sufrimiento. Si llegamos a sentir esto y lo vivimos plenamente habremos eliminado el miedo y todo lo derivado de él, como el egoísmo, la vanidad, los celos… así al sentirnos que estamos todos en el mismo cuerpo, que formamos parte de una unidad, que somos lo único que hay, sentiremos que nada nos puede ocurrir que no sea para nuestro bien.












José Luis Lladó Meléndez
12 de noviembre de 2011

Energía divina

La ciencia ha descubierto la existencia de Dios, no el Dios que nos habían enseñado desde chicos, ese Dios vigilante y castigador implacable con todo el que desobedeciera algunas de sus Leyes. Desde los avances en la física, la física cuántica ha comprobado que todo lo que existe es energía, que si se descomponen los cuerpos en partículas cada vez más pequeñas, se llega a diminutos puntos de luz o puntos energéticos. Dependiendo de la vibración la energía se manifiesta de diversas formas; según su velocidad es sonido o luz por ejemplo, a su vez la luz tiene siete colores debido a la vibración de cada uno siendo de los visibles por el ojo humano el de menor vibración el rojo y así según se eleva la vibración, llega al violeta,  estando por debajo del rojo que el ojo humano no puede verlos, el infrarrojo, microondas y radio y por encima del violeta con una vibración más rápida están los ultravioletas, los rayos X, radiactivos y rayos cósmicos. Bueno con esto que sirve como ejemplo vemos que todo es energía, pero que cada partícula energética tiene inteligencia propia. Así es como nuestras células saben cual es su misión, como las aves saben dirigirse a miles de kilómetros cada estación, como una simple mariposa es capaz de emigrar tantos miles de kilómetros cada temporada. Vemos que todo es energía, y la energía ni se crea ni se destruye, solamente se transforma. Todo lo que existe es pura energía inteligente vibrando. Esta es una de las definiciones de Dios: está en todas partes, o mejor dicho todas las partes es Dios, No tiene principio ni fin, o sea que siempre existió y siempre existirá, es eterno. En nuestra vibración de cuerpo físico humano, no solo fluimos según la vida va fluyendo, sino que contribuimos a la evolución o cambios de todo lo que somos y gracias a eso podemos ir creando un mundo mejor, pero como todo forma parte de un mismo cuerpo no podemos ir en contra del flujo natural de la energía, pues entonces nos convertimos no en creadores sino en destructores, somos las células que alteran su comportamiento y nos hemos vueltos el cáncer de la vida. Hemos alterado La  Naturaleza, y ésta se defiende como puede, hemos llegado a un punto en que si seguimos así,  se destruirá el mundo que conocemos y nosotros con él , Debemos tomar conciencia de quienes somos y comprender que formamos parte de un Todo al que no nos podemos enfrentar. Si trabajamos cada uno nuestro interior, para armonizarlo con lo exterior y vibramos en armonía con la vida, entenderemos que todo es perfecto, todo vibra en armonía, comprenderemos que todos formamos parte de un todo y por tal debemos cuidar y amar todas las partes. A nadie se le ocurre enfadarse por ejemplo con su mano izquierda porque es más torpe que la derecha y pegarle o cortársela o quemarla, pues lo mismo pasa con lo demás, por que quemamos los bosques, destruimos las montañas, maltratamos e incluso matamos a nuestros semejantes. En cuanto lleguemos al convencimiento de que todos somos uno, vibraremos en armonía, eso sucederá cuando cada uno en su interior descubra la vibración del amor y lo expanda a todo su entorno, consiguiendo así vibrar en el amor, que es la vibración energética de la evolución.








José Luis Lladó Meléndez
18 de octubre de 2011

viernes, 12 de agosto de 2011

EL AUTOCONOCIMIENTO

Conocerse uno mismo. Este es nuestro primer paso en este camino en el que queremos conocer la verdad. Para saber quiénes somos solo podemos llegar a ese estado de consciencia desde la libertad.
No existe el libre albedrío nada más que del alma, pues la mente del hombre siempre está condicionada. Nosotros no somos libres, estamos condicionados, moldeados por toda clase de influencias, la educación, la familia, el entorno, los libros que leemos, las revistas, la televisión, la radio, las propagandas, el cine, la moda, la religión, etc.. Nuestro reto es lograr ser libre, soltar las cadenas que nos atan; reales o imaginarias. Sin libertad no hay amor, hay miedos, celos, apegos, ansiedad. Jesús dijo: “La Verdad os hará libres”, pero para llegar a la verdad que debe ser a través del conocimiento de uno mismo debemos ser libres, libres para que, fuera de toda influencia externa o interna, podamos acceder desde la consciencia a la fuente de la que emana todo el conocimiento, y desde la unidad con El Todo conocer la verdad. La evolución está en el interior de cada uno a través del conocimiento del sí mismo, llegar a la manifestación de unidad con todo.
Nos preguntamos ¿Quién es Dios? , y ni siquiera nos conocemos a nosotros mismos. Así que los primeros pasos deben ir encaminados a conocernos, saber quiénes somos, cual es nuestra misión en la vida. No es que Dios esté en todas las partes, sino que Él es todas las partes. Nuestro cuerpo y nuestra alma es parte de Dios de forma que encontrándonos a nosotros mismos encontramos a Dios que es lo que realmente somos.
Conocerse uno mismo es más difícil de lo que parece. Nos resulta más cómodo estudiar y analizar a los demás, juzgamos y catalogamos a los demás desde nuestras percepciones, pero la vida nos da todo lo que necesitamos para evolucionar y precisamente los que nos rodean son nuestros verdaderos maestros.
Nos es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio, si aprovechamos esta cualidad, podemos aprender a conocernos a través
de los demás. Todos somos espejos unos de otros, lo que vemos en los demás es lo que hay en nosotros, tanto lo bueno como lo malo, pero que está en nuestro subconsciente y no lo vemos, sin embargo, sí lo observamos en los demás, sabiendo esto, solo tenemos que meditar cuando observamos algo que nos desagrada de alguien, comprender esto nos hace vivir la vida desde otra realidad, debemos vivir desde el Ser, estando consciente de todo, observando y sintiendo que todo lo que nos sucede es por alguna razón, que todo lo que se nos presenta: la gente con las que nos relacionamos, los amigos, la familia, están para que podamos cumplir nuestro propósito de vida, que es evolucionar. A veces también es una suerte contar con alguien que nos critique o nos indique nuestros defectos, pues de otra forma no nos daríamos cuenta de ellos. Uno solos, nada más, puede ver lo que más resalta y da la cara, pero las cosas que están en la espalda necesitamos que alguien nos lo indique pues de lo contrario como no nos vemos no nos damos cuenta de ello. Aunque nos desagrade en principio, debemos agradecer contar con esas personas, que a veces son los más allegados, los que aunque a veces sintamos que no las soportamos y discutimos, son los verdaderos maestros, son los que nos van indicando nuestros fallos y gracias a una y otra vez, si meditamos en ello comprenderemos que están en lo cierto, que hay detalles que tenemos que modificar.
Gracias a todo, por esta razón, debemos estar despiertos y darnos cuenta de que entre unos y otros todos estamos para lo mismo y cada uno ayuda y es ayudado. Si somos conscientes de ello podremos evolucionar, de lo contrario, si nos negamos a reconocer nuestros errores y solo criticamos a los demás nunca conseguiremos modificar nuestra actitud. Por tal motivo doy las gracias a todos los familiares, amigos, compañeros, vecinos, conocidos, a todo el mundo gracias por la ayuda que me prestáis. Sin vosotros nunca trataría de modificar nada de mí, pues creería que todo está bien. El camino empieza por el autoconocimiento, y a través de él hallaremos la verdad, manifestaremos la unidad con todo lo que es, conoceremos a Dios.
libertad no hay amor, hay miedos, celos, apegos, ansiedad. Jesús dijo: “La Verdad os hará libres”, pero para llegar a la verdad que debe ser a través del conocimiento de uno mismo debemos ser libres, libres para que, fuera de toda influencia externa o interna, podamos acceder desde la consciencia a la fuente de la que emana todo el conocimiento, y desde la unidad con El Todo conocer la verdad. La evolución está en el interior de cada uno a través del conocimiento del sí mismo, llegar a la manifestación de unidad con todo.
13 DE JULIO DE 2011
José Luis Lladó Meléndez

EL AUTOCONOCIMIENTO

domingo, 10 de julio de 2011

Meditando en el Amor

MEDITANDO EN EL AMOR
El amor es la manifestación de la energía en su grado creativo y más positivo. Debemos fluir en esa energía, en puro amor, amor no condicionado, y aquí es dónde aún no lo hemos asimilado y por ello no conseguimos vibrar en equilibrio, pues el amor es la energía creadora del Universo. Todos somos amor y desde el amor fuimos creados. Busquemos en nuestro interior la esencia y sintamos la conexión con la fuente de amor de la que todos somos uno. Es fácil amar a los que nos aman o con los que simpatizamos o con los que coincidimos en pareceres, opiniones, gustos y actividades, pero precisamente debemos trabajar para conseguir vibrar en la energía del amor con todo, precisamente nuestras oraciones y envío de energía deben estar más centrado en las personas que están distantes de nuestra forma de vida, o con los que no simpatizamos o congeniamos, para que poco a poco nuestra vibración vaya siendo más acorde para fluir en el amor. Debemos entre todos conseguir equilibrar la vibración del planeta con la nuestra en lo positivo. Todos somos espejos unos de otros, y vemos en los demás y sentimos y reconocemos lo que tenemos en nuestro interior. Por eso si vemos algún defecto en los demás, tenemos que meditar para ver la forma de transformar eso que nos molesta de nuestro interior y poco a poco ir modificándolo por amor. Conforme vayamos vibrando en el amor, así iremos viendo a los demás desde otra perspectiva y ya veremos lo bueno de cada uno y no reconoceremos ningún defecto al no encontrar reflejo en nosotros. Ese es un trabajo interno de cada uno consigo mismo. El amor es la energía creadora y la energía sanadora, no debemos pensar que son los demás los que nos pueden dar esa energía , somos nosotros los que debemos conseguir alinearnos con esa vibración, los demás nos pueden hacer ver el amor que ellos han alcanzado y así con esas personas nos sentimos bien, percibimos que nos dan su amor, en realidad lo que hacen es mostrarse tal como vibran en el amor y eso es lo que debemos buscar ver el amor en todo lo que existe, será señal de que ya está en nuestro interior y por eso se refleja lo que está fuera de nosotros. Así se cumple la máxima "lo que es arriba es abajo", "lo que es afuera es adentro". No debemos criticar lo que no nos agrada y apartarnos o tratar de ignorarlo sin más, lo que desde nuestro punto de vista no es correcto, debemos seguir trabajando en nuestro interior para ir modificando los miedos y los pensamientos negativos por pensamientos positivos y el amor. A su vez en nuestras meditaciones debemos ir viendo como todo se transforma en amor, como todo el mundo fluye en esta vibración. Así veremos cómo nuestros gobernantes, los políticos, las jerarquías de todas las religiones van pareciendo mejores en todos los sentidos, van trabajando por el bien común, siendo honrados y tolerantes, percibiendo el concepto de unidad, eliminando las fronteras no sólo las físicas entre los países sino también las mentales o psicológicas, viendo todo desde el amor, viviendo en el servicio y la colaboración de unos con otros. Si nosotros cambiamos, si queremos un cambio en los demás y en el mundo, el cambio que queremos en el mundo tenemos que crearlo en nuestro interior. Vivamos en el amor, sintamos amor, miremos todo desde y con amor y así algún día todo se equilibrará si conseguimos fluir en esa vibración.
8 de julio de 2011
José Luis Lladó Meléndez

martes, 15 de febrero de 2011

La vida es eterna

La vida es eterna. LA VIDA con mayúsculas, la vida por usar otra palabra es amor, es energía inteligente. Todo absolutamente tiene vida inteligente. Todo es lo mismo y eterno.   Energía, Amor, Dios, El Ser.   Está claro que las cosas no suceden por azar, todo el universo está creado y se mantiene por una inteligencia superior.  Es fácil llegar a esta conclusión. Cualquier cosa perfecta, una obra de arte por ejemplo, no se nos ocurre  pensar que es obra de un animal o de una persona bruta o de poca inteligencia, por el contrario intuimos que se debe a la labor de alguien superior. Por las obras aunque no lo hayamos visto, sabemos que alguien las ha hecho, no se han hecho solas, por casualidad. Cuando en una selva se han hecho carreteras y se ha construido edificios, se sabe que es obra del hombre, no pensamos que han sido los animales los constructores, siempre vemos que para ir creando hace falta una inteligencia superior. Cuando vemos la naturaleza, cuando contemplamos una puesta de sol, vemos las montañas, los mares los ríos, la tierra, el sol, el universo, sabemos que aún el hombre no ha alcanzado a realizar esa obra que eso ya estaba cuando el hombre apareció en la tierra.  
 El hombre no ha creado el universo, el mundo, la tierra, con sus montañas, sus ríos, mares y seres vivos. El hombre no pudo crearse a sí mismo, otra inteligencia superior es la creadora de todo.
         Así podemos llegar a la comprobación de la existencia de Dios. Y ahora intuyendo  la existencia de Dios aún con las limitaciones del hombre. ¿Cómo vamos a definir a Dios?  Creo que desde nuestro plano no podemos definir a Dios, pero si lo hacemos desde nuestra percepción, Dios ha existido siempre, pues si tuviera un principio habría tenido su comienzo a partir de la nada, entonces la nada existiría desde siempre, desde antes que Dios, tampoco a Dios lo ha creado nadie, pues entonces ese sería Dios. Así con esta deducción asentamos la base de que no tiene principio por tal motivo tampoco ha de tener fin, así definimos Dios es eterno no tiene principio ni fin. Por otro lado Dios  es el creador de todo lo que existe, pues todo existe a partir de Él. Es el creador de los mundos, el creador de la vida. Todo es obra suya. El hombre como todo lo demás ha sido creado por Dios.
Dios está en todas partes, forma parte de todo, todo lo sabe, todo lo ve. Dios no tiene límites, por tal Dios es todo lo que existe o lo que es lo mismo todo lo que existe es Dios. Con estas deducciones llegamos a la conclusión de que todos somos Dios por tal motivo también somos eternos. La vida es eterna.






José Luis Lladó Meléndez
19 de enero de 2011