martes, 14 de enero de 2014
CONCIENCIA DEL SER
Pensamos que por azar nos ha tocado vivir en estos momentos, en este lugar, en estas circunstancias y creemos que todo lo que logramos en la vida es gracias a nuestro esfuerzo y consideramos todos estos logros como nuestras pertenencias. Así creemos que todo nos pertenece, desde nuestro cuerpo físico, nuestra inteligencia, nuestros pensamientos, nuestros sentimientos y nuestras emociones, todo entra a formar parte nuestra, consideramos que también nos pertenecen los familiares, los amigos, así como las posesiones materiales: dinero, casas, coches, etc. Pero nada de esto nos pertenece. Todo lo que existe es energía y la energía ni se crea ni se destruye, solamente se transforma y según nuestra evolución vamos alcanzando distintos niveles de vibración de esa energía de la que todos formamos parte, de esa unidad que somos. Cuando morimos nos desprendemos de esa baja vibración de la energía soltando nuestro cuerpo físico, nuestra inteligencia, pensamientos, sentimientos, emociones, familiares, amigos, así como las posesiones materiales: pero nada de eso somos nosotros, ni nos pertenece, ni podemos llevárnosla al morir. Lo único que debemos procurar en esta vida física es acrecentar nuestro espíritu, elevar la vibración de la energía. Todo es energía, todo lo que existe es la misma energía, energía inteligente o Conciencia, que es la creadora de todo o si queremos podemos llamarla Dios.
Nuestra misión en esta vida es amar. Ya nos lo dijo Jesús con el mandamiento que nos dejó “Ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”. Con esa vibración de amor es cómo vamos alcanzando los distintos estados del Ser que somos, desde esta manifestación humana hasta la Divina. En estos momentos estamos volviendo a casa y para ello nuestra vibración tiene que ser acorde a ese estado del Ser del que tenemos conciencia.
Si creemos esto, es decir, si creemos en la existencia de Dios nos es más fácil nuestra tarea en esta manifestación física, pues así no nos olvidaremos de la parte espiritual o divina. Con la certeza de la existencia de Dios ya se tiene todo para ser feliz. Sabiendo que Dios está en todas partes, que forma parte de todo, que es el creador de todo, y que por ello Él está en cada uno de nosotros. De esta forma debemos tener confianza en nosotros mismos, puesto que Dios está en nosotros, aún más,
debemos tener confianza de que todo lo que existe es Dios, Dios está en todas partes, es el creador de todo y Dios completa todo. Cada parte de Dios es completa, cada uno de nosotros formamos parte de un Todo o de la Unidad y a su vez ese Todo está en cada uno.
Cada uno percibe la realidad con la que vibra. Cuando nuestra vibración se eleve a la de Dios nada nos separará de Él, tendremos Conciencia de Dios. Elevemos nuestras vibraciones, esto solo es posible a través del amor.
José Luis Lladó Meléndez
Cádiz, 14 de enero de 2014
sábado, 11 de enero de 2014
AHORA ES UN BUEN MOMENTO PARA LA PAZ
Ya estamos en el nuevo año. Todos deseamos que sea mejor que el anterior, pero no olvidemos que solo se cosecha lo que se siembra. En este año que hemos dejado atrás poco hemos hecho para que el que comenzamos ahora sea distinto. De todas formas, estamos en el momento apropiado, ya no debemos aplazarlo más, ahora tenemos que ponernos en acción, todos los propósitos, nuestros sueños, nuestras esperanzas, ahora podemos ver que se realizan si nos ponemos en acción.
Para ello debemos aprovechar esa energía que como siempre en Navidad nos hace soñar, tener esperanza, ilusiones por un mundo mejor, por mejorar nuestras vidas, por hacer las cosas que siempre hemos querido pero que vamos aplazando para otro momento más propicio y mantengamos estos sentimientos de amor, que nos hacen vibrar en estas fechas; que nos hace ser más amable con todo el mundo, más colaboradores, caritativos, estos sentimientos que nos empuja a hacer regalos, a compartir y a extender nuestra alegría a todos. No dejemos que con los primeros días del nuevo año volvamos a la rutina y abandonemos de golpe todos estos sentimientos.
Para que el mundo cambie, para que nuestras vidas mejoren, no podemos conseguirlo sólo con buenos propósitos, tenemos que ponernos en acción, trabajar en nosotros, en cada instante, por conseguir reemplazar lo que no nos gusta, sustituir nuestros pensamientos y nuestras palabras negativas por pensamientos y palabras positivas, generando paz interior al actuar de acuerdo con esos pensamientos y esas palabras nuevas, poco a poco, día a día, iremos sintiendo esa paz que nos proporciona la coherencia de ser nosotros mismos en cada instante, no tratando de fingir, de ocultar o representar algo distinto de lo que somos.
En nuestro interior tenemos el potencial de todo lo que deseemos y esa fe en uno mismo nos irá dando la paz y desde esos sentimientos de paz de nuestro interior iremos generando paz en nuestras relaciones. Es así como, poco a poco, a través de cada uno podemos modificar el mundo.
Desde un corazón sin conflictos se puede creer en un mundo de paz.
José Luis Lladó Meléndez
Cádiz, 2 de enero de 2014
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