miércoles, 28 de mayo de 2014

CREEMOS UN MUNDO DE PAZ

            Estamos en un período de cambios. Si miramos con la perspectiva del tiempo podemos comprobar cómo hemos evolucionado los seres humanos y el mundo en general, pero en estos momentos actuales es cuando más rápidamente están sucediendo estos cambios. Esta es la era de la información, ahora todo el mundo está comunicado, no importa la distancia, las noticias vuelan. La tecnología ha avanzado mucho pero,  como todo en esta vida, esto tiene su lado positivo y el negativo.
            Ahora ya tenemos la confianza y la garantía de que todo lo que el hombre quiera lo puede lograr; volar, ir a la luna, al centro de la tierra, al fondo de los océanos, todo se hace posible a partir de una idea, de un sueño, poco a poco, poniéndonos en acción hemos alcanzado todas las metas.
            El mundo y nuestra forma de vida son productos de nuestra creación. Hemos creado cosas muy buenas, pero también otras no tan buenas. Nosotros estamos continuamente generando nuestro cielo y nuestro infierno. Todos queremos ser felices, vivir en paz, amar y ser amado, sin embargo parece que esos deseos nunca se cumplen, que no están a nuestro alcance, siempre nos empeñamos en buscarlos a través de las personas con las que nos relacionamos, por medio de cosas materiales o satisfaciendo a nuestros sentidos. Creemos que por nosotros mismos nunca podremos alcanzar esos sueños y entonces buscamos maestros, guías, a Dios en lugares sagrados, para que nos ayude. Por otro lado comprobamos que el infierno nos rodea por todas partes, hay envidias, egoísmos, miedos, guerras y pensamos que un mundo así es imposible cambiarlo por mucho empeño que pongamos y sin embargo nosotros somos los únicos responsables de nuestras vidas.
            Todo es energía y conforme a la Ley de Atracción, según sea la vibración de la energía generada las cosas se atraen o se repelen. Tenemos que aprender a generar la vibración de lo que deseamos en nuestra vida. Todo lo que percibimos es creación nuestra, no podemos culpar a Dios de las desgracias que sufrimos. Tenemos que despertar y comprender que todo lo vamos creando desde nuestro interior. Es en nosotros mismos dónde está ese cielo y ese infierno y por eso tenemos que tener mucho cuidado con nuestros pensamientos, que son el origen de nuestras creaciones. Estos deben estar orientados siempre hacia lo positivo, tenemos que ir avanzando siempre en el desarrollo de la mente pero, sin olvidarnos de la conciencia, generar pensamientos de amor para todo lo que hagamos y relacionarnos desde el amor, colaborando unos con otros, comprendiendo que haciendo felices a otros también logramos nuestra felicidad.
            Sabiendo ya que el poder creador está en nuestro interior, generemos cada uno  viviendo de forma coherente con esas buenas intenciones los cambios que deseamos, porque la paz en el mundo sólo se conseguirá a través de la paz del individuo. Aprovechemos las nuevas tecnologías para ir animándonos y apoyándonos unos a otros, aportando cada uno lo mejor de sí que, por otro lado, es nuestra misión en la vida. Así entre todos lograremos un mundo mejor y alcanzaremos el cielo en la tierra.


José Luis Lladó Meléndez
Cádiz, 27 de mayo de 2014