viernes, 19 de julio de 2013

LA FELICIDAD



La felicidad, eso que todos buscamos pensando que es algo que podremos alcanzar, pero, parece que en esta vida nadie alcanza la felicidad. El problema es porque confundimos felicidad con bienestar y sí, puede uno confundirse, pero el bienestar  está limitado al espacio, al tiempo o al objeto, depende de las circunstancias, y sobre todo de nuestra percepción.  En cambio la felicidad, que no significa tampoco placer o estar siempre riendo, es algo intangible, algo que hay que ir viviendo día a día.   No es encontrarla y quedarse con ella, no, todo acaba por hacernos ver al final que somos infelices. Porque, por culpa de quienes, cómo no logramos la dicha en nuestra vida. Cuanto más nos empeñamos en alcanzarla desde afuera más lejos parece estar. Es como la zanahoria para el burro. Andamos y andamos, pero nunca llegamos a obtenerla. Nos parece que ya está cerca, vamos a conseguir el trabajo, la pareja, los hijos, vamos a hacer un viaje, comprar una casa, un coche nuevo, cuando tengamos lo que deseamos pensamos que seremos felices, pero mientras no lo somos, cuando lo obtenemos vemos que aún faltan más cosas, y así siempre, además somos infelices porque una vez alcanzado lo que queríamos empiezan nuestras preocupaciones, lo podemos perder, nos lo pueden quitar, podemos sufrir un accidente, morir, empiezan los miedos, lo que nos indica que esto no es felicidad. La felicidad pues no podremos alcanzarla nunca a través de algo que esté fuera de nosotros o a través de otras personas, o mediante la satisfacción de nuestros deseos, los cuales son inagotables, cada vez deseamos más. La felicidad es conformarse con lo que se tiene y disfrutar de ello. La felicidad es la ausencia de deseos.
 La felicidad solo podemos vivirla, sentirla día a día. No es algo que el cuerpo físico pueda experimentar ni siquiera el cuerpo mental, que solo podría imaginar o soñar, algo que no es real. Hay que volver a aprender a ser feliz. Sí, digo volver, porque cuando nacemos somos felices, pero la familia, la sociedad, el entorno nos va ocultando esa felicidad que traemos todos innata. Tenemos que aprender a tener pensamientos positivos, porque los pensamientos son los que generan nuestros sentimientos. Debemos acostumbrarnos a dejar de recrearnos con los pensamientos negativos o recuerdos dolorosos del pasado. Por otro lado debemos aprender a conformarnos con lo que tenemos, anhelar lo que no tenemos nos hace infelices y si logramos conseguir lo que queremos seguiremos queriendo algo más, nunca estaremos satisfecho, esto provoca ansiedad.
Nosotros los seres humanos tenemos una mente racional, que si la usamos bien es la mejor herramienta que tenemos para ser felices.
Lo que pasa es que siendo la mente la mejor herramienta de la que dispone el ser humano, ésta se ha convertido en un arma en contra de sí mismo, porque ya no somos nosotros los que manejamos a la mente para nuestro servicio, sino que ésta nos maneja a nosotros. Nos hemos convertido en esclavos de nuestra propia mente. Estamos condicionados por patrones de conductas. Es decir ante una situación determinada, reaccionamos conforme a unos patrones archivados en nuestro subconsciente,  de la misma forma en que lo hemos hecho en otras ocasiones, por los que ni siquiera somos conscientes de ello.
Todo esto se puede modificar, aún podemos variar nuestra forma de afrontar las situaciones según nuestra percepción de las mismas. 
Hasta ahora, ante acciones de otras personas o ante una situación que nos desagradaba, reaccionábamos con ira, sin pensarlo y sin ser consciente de ello, enseguida se pone en marcha el mecanismo que acciona el patrón de conducta que está en nuestro subconsciente, por ejemplo; ante una discusión con alguien, aun seguimos recordándola y alterándonos sin estar presente la persona a la que consideramos culpable y sin saber esa persona siquiera nada de lo que nosotros estamos sufriendo.
Tenemos que aprender a manejar la mente a nuestro servicio. Ya hemos comprobado el sufrimiento que nos provocamos nosotros mismos, y como repercute todo en nuestra salud. Cambiemos los hábitos, nuestra forma de pensar y empecemos a poner la mente a nuestro servicio. Nuestra mente es la mejor farmacia que podemos tener siempre a nuestra disposición. Si supiéramos utilizarla correctamente creo que se erradicarían casi todas las enfermedades. Sabemos que nuestros sentimientos y emociones condicionan nuestro estado emocional y todo esto tiene su origen en nuestra mente. Pensemos de forma positiva y estaremos creándonos sentimientos agradables y emociones placenteras y biológicamente tendremos las mismas respuestas.



José Luis Lladó Meléndez
Cádiz, 10 de julio de 2013