La ciencia ha descubierto la existencia de Dios, no el Dios que nos habían enseñado desde chicos, ese Dios vigilante y castigador implacable con todo el que desobedeciera algunas de sus Leyes. Desde los avances en la física, la física cuántica ha comprobado que todo lo que existe es energía, que si se descomponen los cuerpos en partículas cada vez más pequeñas, se llega a diminutos puntos de luz o puntos energéticos. Dependiendo de la vibración la energía se manifiesta de diversas formas; según su velocidad es sonido o luz por ejemplo, a su vez la luz tiene siete colores debido a la vibración de cada uno siendo de los visibles por el ojo humano el de menor vibración el rojo y así según se eleva la vibración, llega al violeta, estando por debajo del rojo que el ojo humano no puede verlos, el infrarrojo, microondas y radio y por encima del violeta con una vibración más rápida están los ultravioletas, los rayos X, radiactivos y rayos cósmicos. Bueno con esto que sirve como ejemplo vemos que todo es energía, pero que cada partícula energética tiene inteligencia propia. Así es como nuestras células saben cual es su misión, como las aves saben dirigirse a miles de kilómetros cada estación, como una simple mariposa es capaz de emigrar tantos miles de kilómetros cada temporada. Vemos que todo es energía, y la energía ni se crea ni se destruye, solamente se transforma. Todo lo que existe es pura energía inteligente vibrando. Esta es una de las definiciones de Dios: está en todas partes, o mejor dicho todas las partes es Dios, No tiene principio ni fin, o sea que siempre existió y siempre existirá, es eterno. En nuestra vibración de cuerpo físico humano, no solo fluimos según la vida va fluyendo, sino que contribuimos a la evolución o cambios de todo lo que somos y gracias a eso podemos ir creando un mundo mejor, pero como todo forma parte de un mismo cuerpo no podemos ir en contra del flujo natural de la energía, pues entonces nos convertimos no en creadores sino en destructores, somos las células que alteran su comportamiento y nos hemos vueltos el cáncer de la vida. Hemos alterado La Naturaleza , y ésta se defiende como puede, hemos llegado a un punto en que si seguimos así, se destruirá el mundo que conocemos y nosotros con él , Debemos tomar conciencia de quienes somos y comprender que formamos parte de un Todo al que no nos podemos enfrentar. Si trabajamos cada uno nuestro interior, para armonizarlo con lo exterior y vibramos en armonía con la vida, entenderemos que todo es perfecto, todo vibra en armonía, comprenderemos que todos formamos parte de un todo y por tal debemos cuidar y amar todas las partes. A nadie se le ocurre enfadarse por ejemplo con su mano izquierda porque es más torpe que la derecha y pegarle o cortársela o quemarla, pues lo mismo pasa con lo demás, por que quemamos los bosques, destruimos las montañas, maltratamos e incluso matamos a nuestros semejantes. En cuanto lleguemos al convencimiento de que todos somos uno, vibraremos en armonía, eso sucederá cuando cada uno en su interior descubra la vibración del amor y lo expanda a todo su entorno, consiguiendo así vibrar en el amor, que es la vibración energética de la evolución.
José Luis Lladó Meléndez
18 de octubre de 2011
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