SER POSITIVO
En algún momento de la evolución el ser humano se sintió separado de la fuente de la Creación y comenzó a vivir su vida con sensación de soledad y abandono, impotente ante circunstancias fuera de su control. Comenzando así a perder la confianza en sí mismo, y a base de experiencias fue introduciendo miedos en su subconsciente, creando así energías de baja vibración como mecanismo de defensa de esos miedos, así poco a poco nuestro subconsciente se fue cargando de ira, egoísmo, ambición, vanidad, orgullo, llegándonos a creer que eso es parte de la naturaleza humana.
Por el contrario nos afanamos por buscar la felicidad, como algo que no nos pertenece y que sólo algunas personas con suerte pueden conseguir. La buscamos, equivocadamente, en posesiones materiales, sin saber que, precisamente, eso si forma parte de nuestra naturaleza.
Ahora ya ha llegado el momento de reflexionar y comprender que aunque hemos sido esclavos de los miedos, estos no forman parte de nosotros y que si queremos podemos, poco a poco, hacer que desaparezcan. Todo eso podemos hacerlo empezando a confiar en nosotros mismos, dejando de buscar la felicidad. Desde el momento en que nos demos cuenta de las cualidades que conforman nuestro Ser, dejaremos de buscar lo que desde siempre forma parte de nosotros mismos.
Estamos más acostumbrados a lo negativo que a lo positivo. Cuando vamos al médico, por ejemplo, en la sala de espera unos a otros se preguntan: “Vd. ¿por qué viene?” y parece como si nos recreáramos en contar los males, como presumiendo a ver quien está peor. Por otro lado, las conversaciones en la calle, en la oficina, en el autobús, en todos lados es igual: “estamos fatal”, “no sé a dónde vamos a llegar”, “la economía está mal” “cada vez hay más paro”, “todo está cada vez más caro”, “que cara está la gasolina”, “el euro no vale nada”.
Cambiemos esto, hablemos en positivo: “Que bien te veo” estás estupendamente, cada día estamos mejor. Que día más bonito hace, que maravilla de playa, mis nietos son un encanto, en el trabajo estoy muy bien, rodeado de muy buenos compañeros y los jefes también son mis amigos, hay que trabajar para vivir, pero la vida sigue incluso fuera del trabajo, todo es una maravilla.
Pensemos en positivo, no demos tregua a ningún pensamiento negativo, adoptemos la buena costumbre de cambiar cualquier pensamiento negativo por su opuesto en positivo, hablemos en positivo y vivamos en positivo. Soltemos los miedos y no nos sintamos atados por ellos creyendo que no hay nada que hacer, que no nos suceda como al elefante con la estaca. El elefante de circo no se escapa porque estuvo atado a una estaca desde muy, muy pequeño. De recién nacido el elefantito tiró, empujó, tratando de soltarse y a pesar de tanto esfuerzo nunca lo logró, así siempre estuvo intentándolo durante mucho tiempo, hasta que un día se resignó y aceptó su impotencia. Este elefante ya adulto, a pesar de su fuerza, no se escapa porque cree que no puede hacerlo. Ya hace tiempo que dejó de luchar y cree que no hay nada que hacer.
Eso mismo nos pasa a nosotros los seres humanos, hemos dado por cierto tantas cosas que actuamos por inercia, nuestro subconsciente nos maneja, pero no somos así, nosotros tenemos un gran potencial de cualidades que debemos desarrollar. En nuestro interior está nuestra esencia. Tenemos todo el poder que creamos tener. Nuestra naturaleza es amor, cuando adquiramos la coherencia entre nuestros pensamientos, palabras y forma de actuar tendremos orden en nuestra vida, tendremos paz y en cuanto reconozcamos que no tenemos nada que buscar, comprobaremos que también poseemos la felicidad.
Fomentemos esas cualidades. Nuestra felicidad y nuestra paz están en nuestro interior. Lo que fomentemos en nuestro interior será lo que reflejemos en el mundo. Hagamos que el mundo, reflejo de nuestros sentimientos, sea un lugar de amor, paz y felicidad.
José Luis Lladó Meléndez
Cádiz, 12 de marzo de 2013
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