lunes, 22 de octubre de 2012

EL DESCUBRIMIENTO DEL SER

EL DESCUBRIMIENTO DEL SER
         ¿Quién soy? Veo  a través de mis ojos, oigo a través de mis oídos, siento a través de mi piel. Los sentidos me sirven para percibir y comunicar el mundo exterior con el interior. Pero ¿quién soy?, sigue siendo la pregunta, está claro que no soy ninguno de mis sentidos, ninguna de las partes del cuerpo, por lo cual el cuerpo es un mero vehículo para poderme manifestar en este plano.
         Veo a los demás diferentes a mí, pero lo que percibo no son ellos como tampoco yo soy lo que ellos perciben de mí.
         ¿Quién soy?, ¿Quiénes somos? Lo que creemos que somos es lo que nos diferencia a unos de otros, son los vehículos que usamos cada uno, ahí es donde radican las diferencias, pero ya sabemos que no somos el cuerpo, lo que realmente somos no es diferente de unos a otros, pero cada uno tenemos una experiencia humana distinta.
         Sabiendo esto no debe preocuparnos las diferencias que percibimos con respecto a los demás, debemos sentir y vivir la igualdad que somos, sentir y vivir la pertenencia a un Todo, todos somos Uno, con distintas experiencias físicas, para manifestar nuestro aspecto humano.
         Si somos conscientes de esto, todos nos relacionaríamos tal como somos en esencia, nos relacionaríamos amablemente, respetando y amando a todos nuestros semejantes como a nosotros mismos, pues es de nosotros mismos de quién se trata. Todos formamos la Unidad, la Gran Mente, El Amor.
         En su día el Maestro Jesús lo explicaba a forma de parábola, pero no llegamos a entender su completo significado. Ahora sentimos la realidad de sus enseñanzas cuando como hijo pródigo un día nos separamos y nos fuimos de casa, nos creímos autosuficientes y llegamos a creernos superiores, reyes de la Creación, los amos del mundo. Ahora hemos tocado fondo, hemos sufrido en soledad y no aguantamos más, queremos volver a casa, pero el camino de regreso es muy difícil, muy doloroso, nosotros mismos hemos ido creando los obstáculos, nuestros egos nos han puesto muchas barreras y nos ha ocultado el camino. Ahora tenemos que ir descubriendo palmo a palmo lo que nos separa de nuestro hogar. Nuestros miedos, la duda, el orgullo nos hace detenernos, no podemos seguir, nos cuesta volver derrotados.
         Ahora debemos abandonar los egos, desapegarnos de todo lo creado por nosotros y volver a lo que realmente somos volver a casa donde nuestro Padre nos espera con los brazos abiertos.
         Este regreso a nuestro ser es nuestro objetivo en la vida. Esta es la evolución. Este es el camino. Pongámonos a andar.

José Luis Lladó Meléndez
Cádiz, 18 de septiembre de 2012

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