EL AMOR
Somos muy afortunados por haber nacido en este planeta, en este continente, en este país, en esta ciudad y por haber nacido en el seno de esta familia. Somos afortunados por todas estas circunstancias que nos son tan favorables no sabemos por qué. Quizás nos lo merecemos por la evolución alcanzada, pero aún estamos en la escuela de la vida.
En esta escuela se nos presentan las lecciones más sencillas primero para ir avanzando poco a poco. Nuestro aprendizaje se basa en vivir en la energía del amor. Esta energía tiene su esencia en el interior de cada uno, pero hay que descubrirla y expandirla, para ello se nos van mostrando oportunidades con lo que percibimos fuera de nosotros a través de las personas que nos rodean. Claro la primera lección es fácil: “querer a nuestros padres” después la 2ª lección “querer a nuestros hermanos”, primos, tíos, abuelos, y así vamos pasando lección tras lección. Más adelante el círculo se agranda y empezamos a querer a nuestros amigos y compañeros de colegio. Después un día conocemos “pensamos” el verdadero amor. Conocemos a nuestra pareja, mas adelante vienen los hijos eso es muy fuerte. “el amor de un hijo” uf!, eso es el verdadero amor. Y así poco a poco vamos pasando las lecciones sin ni siquiera haberlas leído y sin aprobar la asignatura creemos que el amor es mantener unida la familia. Los de afuera no tiene comparación, eso es otra cosa el amor es la familia. Sin embargo cuando pasan los exámenes vemos que no hemos hecho bien ni una de las lecciones.
Claro:
. – El niño nace y como no va a querer a sus padres que le dan protección, comida, cobijo.
- La pareja, como no va a amar a su pareja que le da seguridad, compañía. Mientras cumpla las expectativas hay amor.
- Los hijos la madre los quiere bajo su protección manipulando sus vidas, tratando de formarlos a su manera.
- Los padres hasta que suponen una carga.
Vemos que no hemos aprendido nada. Esto no es del todo el verdadero amor. Más se acerca a veces al egoísmo.
El verdadero amor no podemos pensar que nos lo dan los demás. El verdadero amor hay que buscarlo en el interior de cada uno. Está claro que todos estamos para colaborar unos con otros en la evolución, que los que nos rodean, nuestros familiares y amigos están para que nos veamos en ellos, todos somos espejos y vemos en los demás lo que está en nuestro interior. A veces hace falta algo externo para que llame nuestra atención y entonces sintamos que eso estaba en nuestro interior. Eso nos pasa con el amor. Al principio en cada momento o circunstancias de la vida algo o alguien nos hace conectar con esa vibración del amor, pero eso es solo para que notemos las sensaciones y el estado de felicidad y armonía con todo, pero una vez alcanzada esa vibración hay que mantenerla siempre viva, tenemos que descubrir que el amor está en nuestro interior y que lo que nos ha ayudado a descubrirlo ha sido ese algo o alguien externo que ha encendido la chispa que había en nosotros. A partir de aquí, sabiendo que el verdadero amor hay que buscarlo en el interior de cada uno ya no dependemos de nada ni de nadie para tener esa sensación. Cuando uno ama de verdad es feliz. Cuando se ama sin esperar nada a cambio no influye para nada ser o no correspondido. Las vibraciones de amor se atraen, como se atrae cualquier manifestación energética de la misma vibración.
Cuando un espíritu alcanza un cierto grado en la escala del amor, será más fácil conectar con otras almas en la misma vibración. Eso es lo que se viene llamando almas gemelas.
Conforme vamos haciendo crecer en nuestro interior el amor esa energía va expulsando las otras manifestaciones; miedo, egoísmo, ect. Cuando ya solo tenemos amor, este rebosa y lo entregamos a todo, haciendo así que cada vez fluya más puro.
Es como el reiki, es la energía más pura. Limpiándonos y saliendo a través de nosotros para los demás.
El amor no se puede parcelar. El amor no discrimina. A todo lo que existe, todo lo que hay, todo lo que somos hay que amar. Esa es la verdadera felicidad.
Cuando llegamos a ese entendimiento y vivimos de acuerdo con él. Cuando amemos todo por cuanto es, como es, cuando amemos igual a todos los seres indistintamente de su condición moral o espiritual. Cuando amemos todas las circunstancias de la vida, amemos lo mismo un día gris que uno soleado. Cuando sepamos amar la tormenta, cuando aprendamos a amar incluso el dolor, habremos conseguido aprobar la asignatura de la evolución. Debemos trabajar con ese objetivo, esa es nuestra misión en la vida.
Pero claro está sabiendo ya lo que es el amor, tal y como nos lo enseñó Jesús, el amor desinteresado, primero debemos empezar a trabajar con el amor en los círculos más pequeños, conforme nos lo va mostrando la vida, para así ir poco a poco extendiéndolo a toda la existencia.
El amor está ahí, todo ha surgido del amor nosotros solo tenemos que conectar con esa energía y dejarnos fluir. Comencemos de nuevo a repasar las asignaturas pendientes: la pareja, los hijos, los padres, hermanos, practiquemos el verdadero amor así poco a poco abarcaremos a todo lo que existe.
Nuestra evolución está en ir creciendo en el amor. El amor es la manifestación más pura de la energía de la que todo está creado. Todo existe y es por el amor. Desde el amor fuimos creados y por amor Divino vivimos.
Estamos en una experiencia material en la que nuestra mente oculta la verdadera finalidad de la vida.
Nuestras mentes nos han ido alejando de la fuente de la creación nos hemos ido adentrando cada vez más en la oscuridad a esa oscuridad nos ha ido llevando nuestros miedos con toda su variada gama: egoísmo, orgullo, vanidad, avaricia. Tenemos que ir buscando la chispa de nuestro interior que encienda la luz que llevamos dentro y apartar así la oscuridad. Tenemos que ver con claridad que la felicidad está basada en el amor y el amor debemos buscarlo en nuestro interior. No debemos pensar que son los demás o las circunstancias de la vida los que nos hacen felices o desgraciados.
Nosotros somos los verdaderos dueños de nuestro sufrimiento o felicidad. Tenemos que trabajar nuestra felicidad, para ello tenemos que amarnos a nosotros mismos.
Amarnos a nosotros es algo muy amplio. Si nos amamos estamos contentos siempre con nuestros pensamientos, palabras y actos. Si poco a poco nos vamos amando más cada vez, el amor irá creciendo en nuestro interior. Esa energía de amor irá poco a poco desplazando las distintas manifestaciones de la energía contrarias al amor, hasta el momento en que en nuestro interior solo vibre el amor, entonces seremos felices y los demás podrán sentir esa vibración y de ese modo podremos ayudar a los que nos rodeen.
Si tenemos amor podremos dar amor, nuestra vibración energética atraerá otras energías de la misma vibración que también nos darán amor, y así cada vez el amor irá expandiéndose cada vez más.
Ese es el camino que debemos tomar todos para lograr la evolución tanto individual como colectiva y del planeta. Cuando vivamos en el amor, que es vivir en unión con el Creador, veremos claramente la pertenecía a un Todo que es puro amor.
Si tomamos consciencia de eso, seremos libres y habrá acabado el sufrimiento. Con amor no hay sufrimiento.
Todos somos Uno. Cuando la vibración sea la misma, la comunicación no tendrá que valerse de las palabras, todos podremos comunicarnos por los sentimientos del alma. Pero eso será cuando hayamos alcanzado esa vibración, cuando entre todos solo exista amor.
Ese es el camino. Empecemos a andar por él, empecemos a amarnos a nosotros mismos para así poder amar a los demás.
José Luis Lladó Meléndez
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