viernes, 31 de diciembre de 2010

La Navidad

LA NAVIDAD

Como todos los años ya estamos otra vez en Navidad. Pero, ¿será este año lo mismo que siempre o habremos evolucionado algo y comprendido el verdadero concepto?  La Navidad no es sólo una fiesta para disfrutar de los placeres que satisfacen los sentidos. La Navidad es o debe ser el recordatorio de la fiesta que satisface al alma. Conmemoramos el nacimiento de Jesús de Nazaret, y debe ser una fiesta recordando que su llegada a la Tierra entre los hombres no fue para  gozar de las fiestas sino para hacer manifestación de su amor y despertar nuestras consciencias y enseñarnos a amar al prójimo como a nosotros mismos.  Sin embargo nosotros, seres egoístas,  hemos cambiado ese ejemplo que nos dio Jesús y celebramos una fiesta de placeres de comidas y bebidas, de consumismo innecesario de cosas materiales, pero para nuestro propio placer sin acordarnos de los muchos seres (hermanos nuestros por cierto) que ni siquiera tiene lo básico para sobrevivir.
Y no quiere esto decir que el consumismo de cosas para regalar o para satisfacer nuestros deseos sea malo, todo lo contrario, gracias a ello la economía y muchos puestos de trabajo se mantienen, pero debe ser un consumismo más consciente, pensando en que algunos bienes son limitados y debemos administrarlos bien, pensar que todos deberíamos poder acceder a todos los beneficios, ayudar a los que no tienen, ser caritativos y hacer partícipes de nuestra felicidad a todos.
Cuantas Navidades harán falta para que el ser humano evolucione, para que despertemos y comprendamos que la felicidad llega cuando uno comparte no cuando acapara para sí mismo.  Cuando viviremos conscientes de que todos somos uno.
Hagamos que a partir de ahora esta Navidad sea distinta, pero no porque la economía  esté mal, no porque ya no se pueda derrochar, sino por haber comprendido que lo que hay es de todos y que el solo hecho de estar vivo y poder compartir es lo importante y conmemorar lo que verdaderamente se celebra que es la llegada de ese Ser tan especial que vino para enseñarnos con su ejemplo y al que nosotros debemos imitar a fin de poder evolucionar.
Celebrar la Navidad es celebrar desde nuestro corazón el sentimiento de amor y paz. No se concibe celebrar una Navidad cuando en algún lugar hay guerras, odios, niños hambrientos y abandonados.
Que este año sea de verdad Navidad.









10/12/2010
José Luis Lladó Meléndez

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