Reflexiones sobre Reiki
No hay energías distintas una Universal y otra perteneciente al ser vivo. Hay solo una energía única, universal. El fluido de dicha energía es la que mantiene sanos a los seres vivos.
A veces hay bloqueos y la energía no fluye con normalidad, produciendo alteraciones que luego acaban en enfermedades.
El reiki es precisamente eliminar los bloqueos que se producen por distintas causas: miedos, ira, irritación, preocupaciones, etc. El practicante de reiki colocando las manos sobre los chakras consigue desbloquear y hacer que la energía circule libremente.
Los símbolos, cuando Mikao Usuis llevaba 21 días en soledad meditando y en ayuno tuvo probablemente un desmayo y alucinando creyó ver luces y los símbolos que el ya había visto en los libros donde estudió y buscó para saber cómo Jesús curaba.
Se llevaba en secreto. Claro es más fácil que cure un monje que se ha llevado toda su vida estudiando y meditando y que tras un periodo de ayuno y meditación “Ha sido elegido por los Dioses”, las personas que se ponen en unas manos así confían en que tiene un gran poder y ese poder se lo da precisamente el receptor, si además le añadimos hábitos saludables de vida las personas sanan.
Hay que tener claro que el practicante de reiki no cura, ni siquiera sana que es otra variante con otras connotaciones de lo mismo, lo que hace es ayudar para desbloquear y que la energía circule libremente, pero en cuanto termina la sección si no se siguen unas directrices correctas el circuito interno vuelve a bloquearse y a continuar o reanudarse de nuevo la enfermedad.
Esto lo supo Mikao Usui. El, pasado su primer momento de euforia comprobó que las personas a las que les hacia reiki al poco tiempo volvían a enfermar de nuevo, comprendiendo que era la propia persona la que tenía que modificar los hábitos de vida que le habían llevado a contraer la enfermedad. Por este motivo estableció que había que cumplir los cinco principios.
Los principios de reiki , son compromiso eterno, no como en un principio se entendió que parecía era para evitar un compromiso muy lejano. El sólo por hoy es precisamente el compromiso eterno. Vivimos en el presente. Solo por hoy.
José Luis Lladó Meléndez
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