miércoles, 15 de diciembre de 2010

LA CREACIÓN DE DIOS

La creación de Dios fue perfecta y lo más perfecto de la creación es el hombre, hecho a su imagen y semejanza. Lo nombró rey de la creación, dándole poder para dominar a todo lo demás creado que estaba a su servicio. Cuidado y protegido por Dios, hasta que un día desobedeciendo a su Creador, “comió del árbol del bien y el mal”.
         A partir de entonces Dios permitió que el hombre tuviese libre albedrío y manejara su vida sin la dependencia directa suya, pero le advirtió primero que,  conforme se fuera apartando de Él, los poderes que le confirió con su naturaleza divina los iría perdiendo, y todo lo que hiciera le costaría esfuerzo.
 A partir de entonces  “ganaría el pan con el sudor de su frente”, conocería el miedo, el hambre, las enfermedades y la muerte, y sufriría. El siempre estará ahí esperando para cuando lo necesitemos, pero el hombre con su orgullo se fue apartando cada vez más de su Creador, empezó a sufrir todas las consecuencias predestinadas y a perder todo el poder que tenía sobre el resto de la creación. Comenzó a sufrir y a pensar que ya nunca volvería a ser feliz.
Cada vez más separado de su Dios se olvidó de Él y empezó a buscar a un Dios externo incluso buscaba o creaba varios dioses, pero eran dioses inventados para tranquilizarse en momentos de angustias, creyendo así ocultar sus miedos. Los gobernantes utilizaron a esos dioses para manipular   a la gente a través del miedo.
Así si alguien escapa a la justicia terrenal nunca podrá ocultarse ni se librará de la justicia divina.
         Se creó así un Dios castigador y el hombre temeroso de ese Dios externo sometió su voluntad a los rituales impuestos por las autoridades religiosas de su época, centrando el interés más en lo externo, en lo que pudieran ver los demás que en sentirlo en su interior, la gente no creía en nada, ya solo seguía rituales, la gente hoy aún tiene poca fe de que exista un Dios.
Comenzando así a centrarse solo en lo material investigando para descubrir cada vez más cosas para que la vida fuera más llevadera, fue avanzando tecnológicamente,  cada vez más inventos le facilitaban las labores para seguir viviendo, pero el hombre sigue siendo infeliz, en sus búsquedas creyó que la satisfacción de las necesidades materiales le traería la felicidad, buscando el placer en el vicio, las drogas, el sexo, ect.
Comenzó a creerse que  era el único ser inteligente del Universo y que no se sabe cómo, hay infinidades de teorías, comenzó la vida en la tierra.
         Al creerse el único ser inteligente y no dependiente de nada más, creyó el hombre poder ser Dios, así experimenta con otras vidas, alargando o acortando su duración,  buscando sólo un estado de bienestar material, queriendo alcanzar poder, riquezas,  placeres de todas clases, que al estar respaldado solo por el egoísmo, pensando cada uno solo en sí mismo, tratando de conseguir el beneficio propio, incluso a costa de los demás, llegamos a un mundo de desigualdades donde una gran mayoría son explotados por otros sin escrúpulos que nada más piensan en ellos, teniendo así guerras, hambre, explotación humana por el hombre.
Dios nos prometió libre albedrío, y entonces no quiere intervenir,  pero nos manda ayuda de vez en cuando para que nos demos cuenta del camino que hemos elegido, que cada vez nos aparta más de Él  y nos conduce a la infelicidad.

Su Hijo, Jesús, nos enseñó el camino, pero los que están muy aferrados a los bienes materiales no quieren cambiar estos por una promesa de Vida Eterna.
En cambio otros estamos empezando a sentir que lo material no nos llena porque tenemos un vacío en el alma. Un vacío que hay que llenar de amor y seguro que cuando ya todo sea amor recordaremos que un día estuvimos con nuestro Padre Dios en el Paraíso y le llamaremos a Él para que nos ayude a volver a casa.


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